La Corporación sin fines de lucro, Manos y Naturaleza, nace hace treinta años gracias a su fundadora. Mónica, nos relata que mientras vivió en Alemania se dio cuenta que los niños manejaban mucha información. “Estuve en Alemania cuidando unos mellizos de diez años, y ellos tenían un nivel intelectual incluso por encima del mío. Mi pregunta era ¿de dónde sacan esta capacidad? Me di cuenta que la adquirían en talleres. Después descubrí que los estudiantes de Universidad, paralelamente trabajan en una empresa, entonces cuando salen de sus carreras ya están instalados en el mercado laboral.

Mónica Koppmann, viajó a Chile con la idea de desarrollar talleres prácticos, y fue en Peñalolén concretamente donde comenzó a rescatar a niños de escasas oportunidades para acompañarlos en su desarrollo personal.

“Llegué a Chile, pasé casi dos meses esperando en Peñalolén y comenzaron a llegar los niños, día a día, preguntándome qué hacía ahí, así hasta que ellos mismos dijeron tía ¿por qué no armamos un club? Posteriormente arrendamos una casa, la levantamos y fue nuestro primer Club. Para mí, la reducción de la pobreza no pasa por poner millones de pesos sino por generar oportunidades. No hay que hablar de niños de escasos recursos sino de niños de escasas oportunidades”.

“Soy multifuncional, si no sé algo lo aprendo y eso es lo que quiero transmitirle a los niños”.

Margaret Mora, es Tía Tutora del Nivel 1 y fue hija de la institución. Llegó a los siete años a la Corporación y comenzó a descubrir un mundo distinto. Tal como ella lo menciona, conoció sus talentos “crear con sus manos”, hoy hace bufandas, lámparas con las tapas de las bebidas en lata, tapiza muebles, entre tantas otras creaciones. Y estudió Psicopedagogía, justamente para llevar sus conocimientos a la educación de los niños.
“Teníamos una biblioteca muy pequeña con libros usados, aprendí a leer, me interesaron los libros que en mi casa no tenía. Aprendí a cocinar, aprendí de huertos, aprendí dactilografía (me interesé por la computación) entonces a los diez años sabía valerme por mi misma. Soy multifuncional, si no sé algo lo aprendo y eso es lo que quiero transmitirle a los niños”.
Hoy es Tutora de alumnos entre 4to y 5to Básico. Realiza talleres para desarrollar habilidades sociales, emocionales y de manualidades, entre ellos (Huerto, Deporte, Computación) “Me siento pagada cuando los alumnos vuelven y me dicen, tía estoy feliz”, concluye Margaret.

Bernardita Castro está a cargo de los servicios de cocina y limpieza en la institución. Ella fue apoderada de sus dos hijos, llegaron a Manos y Naturaleza con seis y ocho años. Hoy con orgullo nos cuenta que uno de ellos ya se tituló de Kinesiología y que su otro hijo estudia Ingeniería Automotriz.

“Los niños aprenden a saludar, a conversar, a tratarse bien, a guardar sus cosas, a lavarse las manos, a lavar su plato. Ellos se sirven el almuerzo, lo calientan en el microonda, se sientan en la mesa con los tíos, comparten conversaciones, luego cada uno lava y seca lo que usó”, nos explica Bernardita Castro.

Gabriel Morales, es Diseñador Gráfico, Tutor del Nivel II, realiza Talleres de Gráfica, de Reciclaje y Creatividad a alumnos entre siete y ocho años. Y los días martes, en la parcela de Macul, desarrolla el taller Ladrillos Ecológicos, Deportes y Huerto Orgánico. “Todos los talleres son visuales, me gusta incluir el arte en todo lo que hacemos. Los niños ganan en capacidades cognitivas y lo más importante, ganan una familia. Somos un acompañamiento para ellos”.

Claudia Riedel, lleva diecisiete años a cargo de Marketing y Financiamiento. En el 2000 se ganaron un proyecto que financió el crecimiento de una segunda casa en Departamental con Tobalaba, y “eso nos obligó a tener un sistema concreto de recaudación de fondo. Ahí creamos el proyecto “Dame una mano” que nos permite acercamos a las empresas para vincular la Responsabilidad Empresarial con nuestra Corporación Manos y Naturaleza.

Principales Necesidades
Según nos explica Claudia, en las dos casas de Manos y Naturaleza, el 85% del gasto se emplea en Recursos Humanos. De doce personas diez son Tutores. Cada casa se divide en cuatro grupos, cada grupo está conformado por veinte niños con un Tutor a cargo. “La gran necesidad es contar con empresas que mes a mes aporten una cuota fija para poder financiarnos”, afirma Claudia.

Invitación a las empresas
“Los invito a vincularse de otra manera que no sea la laboral y que se unan con un fin que no es propio, como por ejemplo, ser padrinos de un mismo niño. Cuando logramos ver la necesidad del otro las cosas funcionan mejor”, Claudia Riedel.

Estos son los tres pilares esenciales en los que basan la educación en Manos y Naturaleza:

  • Descubrir las habilidades
  • Creer que se puede
  • Lazo afectivo

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